Cuando recibas estas penosas líneas -concluía-, ya estaré yo muy lejos, pues he decidido partir inmediatamente para evitar la tentación de volver a verte. No puedo permitirme ser débil. Tal vez algún día, cuando vuelva y ya haya pasado mucho tiempo podamos volver a encontrarnos y a recordar serenamente nuestro viejo amor. ¡A Dios!
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